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Desarrollan un nuevo antiinflamatorio no esteroideo y regulador inmunitario que puede sustituir a los corticoides

Creado por un equipo liderado por el CSIC y la UPV, es capaz de inhibir la tormenta de citoquinas asociada a la inflamación grave conservando la inmunidad innata. Es un derivado sintético del andrografólido, el principio activo de la planta chiretta verde (Andrographis paniculata). Puede ser útil también en el tratamiento de la artritis reumatoide, la enfermedad de Crohn, la inflamación pulmonar y la enfermedad del hígado graso.

Un equipo de investigación multidisciplinar compuesto por varios institutos del CSIC, la Universitat Politècnica de València (UPV), y otras instituciones académicas y clínicas, ha desarrollado un nuevo antiinflamatorio con menos efectos adversos y toxicidad que los corticoides y que, a diferencia de estos, preserva el sistema inmune innato.

El compuesto, denominado AG5, es un derivado sulfónico sintético del andrografólido, el principio activo de la planta chiretta verde (Andrographis paniculata), endémica de ciertas regiones de la India, Sri Lanka y otras áreas del sudeste asiático. Desde el punto de vista terapéutico, el derivado AG5 presenta ventajas significativas, ya que aumenta notablemente la actividad antiinflamatoria, mejorando también el perfil farmacocinético.

Este nuevo compuesto es un potencial sustituto de la dexametasona (y, en general, de los corticoides), con muchos menos efectos adversos y toxicidad, y preservando además el sistema inmune innato.

Nueva clase de antiinflamatorios

Según los investigadores, la principal novedad de AG5 es que inicia una nueva clase de antiinflamatorios. AG5 es capaz de inhibir la tormenta de citoquinas (uno de los síntomas más graves de la COVID-19 y otras patologías, asociada con la hiperreacción del sistema inmunitario), como los corticoides. Sin embargo, a diferencia de estos últimos, el AG5 conserva la inmunidad innata del paciente. Esto es fundamental en las primeras etapas de cualquier infección nueva, ya que el cuerpo necesita desarrollar una respuesta defensiva contra el nuevo patógeno, pero también en el tratamiento de numerosos tipos de cáncer, en los que la supresión de la respuesta inmune primaria facilita el desarrollo del tumor.

El compuesto ya se ha experimentado en varios modelos animales, comprobando su utilidad para inhibir uno de los efectos más graves de los procesos inflamatorios asociados a infecciones como la COVID-19, cáncer y otras enfermedades inflamatorias crónicas. Los resultados, que incluyen varias patentes, se publican en Biomedicine and Pharmacotherapy.


Planta de Andrographis paniculata, Botanischer Garten Berlin. Imagen: I, Muritatis, Wikimedia commons

La investigación preclínica está casi completa, incluyendo el estudio toxicológico en diferentes modelos animales, y el escalado para la producción industrial está en curso

Ensayo clínico para hígado graso a partir de 2024

El equipo espera que AG5 sea también útil en el tratamiento de enfermedades inflamatorias crónicas como la artritis reumatoide, la enfermedad de Crohn, la inflamación pulmonar y la enfermedad del hígado graso.

Igualmente, AG5 ha sido propuesto para la prevención y el tratamiento de la tormenta de citoquinas en la terapia con células T (CAR-T) para el cáncer. Los resultados de AG5 han originado una patente española aprobada en 2023, que actualmente está en fase de extensión en Europa y Norteamérica. Recientemente se ha presentado otra patente europea.

Actualmente, la investigación preclínica está casi completa, incluyendo el estudio toxicológico en diferentes modelos animales validados, y el escalado para la producción industrial de este fármaco está en curso. En 2024, el equipo de investigación prevé una solicitud a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) para ensayos clínicos de fase I y II en terapia de la enfermedad del hígado graso.

Desarrollado a raíz de la pandemia de COVID-19 por la PTI Salud Global

Durante la pandemia de COVID-19, los ensayos clínicos en pacientes hospitalizados confirmaron que los corticoides como la dexametasona redujeron la mortalidad, pero fueron perjudiciales cuando se aplicaron ante los primeros síntomas de la infección. Esto se debe a que la fuerte actividad inmunosupresora de los fármacos corticoides debilita la respuesta inmune primaria, lo que provoca un retraso en la eliminación de la infección y resultados adversos en neumonías virales graves.

En este escenario, en marzo de 2020 el CSIC organizó una Plataforma Temática Interdisciplinar denominada Salud Global, que reunía a más de 400 investigadores de 144 grupos de investigación, para abordar los retos que planteó la epidemia del coronavirus, desde lo social hasta lo terapéutico.

Ha sido en el marco de esta plataforma que se a desarrollado el AG5. El equipo multidisciplinar, formado por científicos del CSIC, de la Universitat Politècnica de València, y de otras instituciones académicas y clínicas, ha estado liderado por los investigadores del CSIC José María Benlloch (Instituto de Instrumentación para Imagen Molecular, CSIC-UPV), y Pablo Botella (Instituto de Tecnología Química, CSIC-UPV).

Contacto:

Marc Escamilla
Vicepresidencia Adjunta
de Innovación y Transferencia - CSIC
Tel.: 96 161 29 95
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