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Última actualizaciónJue, 26 Nov 2020 5pm

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Hablamos con la investigadora Pilar Marco sobre su proyecto de Covid-19

Hablamos con Pilar Marco, líder del grupo de Nanobiotecnología para el Diagnóstico del Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC-CSIC) sobre el proyecto POC4COVID.

  • ¿Cuál es el objetivo del proyecto? ¿En qué consiste el dispositivo de diagnóstico?

Pilar Marco es líder del grupo de Nanobiotecnología para el Diagnóstico del Instituto de Química Avanzada de Cataluña.Queremos desarrollar nuevas estrategias para el diagnóstico de la Covid-19 y poder producir dispositivos más fiables a gran escala, disponibles para toda la población. Para ello, estamos desarrollando dos aproximaciones tecnológicas: una con detección óptica, con un sustrato sensible al calor, y otra con detección electroquímica. La primera podría permitir detectar la Covid incluso con la cámara del teléfono móvil. El segundo generaría una corriente eléctrica capaz de detectar RNA viral, proteínas virales y cualquier anticuerpo generado como respuesta a la infección.

  • ¿Cuál es la importancia del diagnóstico en la investigación de Covid-19? ¿Cuándo planeáis que esté listo?

Un buen sistema de diagnóstico es aquel que permite detectar la enfermedad desde etapas muy tempranas de forma fiable, con una elevada sensibilidad y especificidad. En algunos casos, las herramientas de diagnóstico permiten proporcionar más información, como en qué estadio de la enfermedad se encuentra el paciente, su gravedad o pronóstico. En el caso de la COVID-19, existen en la actualidad muchos dispositivos en el mercado, pero no todos han estado desarrollados ni validados adecuadamente, como se ha puesto en evidencia en actuaciones dirigidas a adquirir tests por parte de diferentes países [que han resultado ser defectuosos]. Además, no todos los tests son iguales ni proporcionan la misma información.

Actualmente, las pruebas de COVID-19 disponibles corresponden a dos categorías: las que detectan el virus SARS-CoV-2 y las que detectan la exposición previa al virus o, más concretamente, la respuesta inmunitaria del cuerpo humano a la infección. En la primera, conocida como “categoría A”, hay dos subtipos: las que detectan el material genético del virus mediante retrotranscripción asociada a reacción en cadena de la polimerasa o RT-RCP, el tipo A1, y las que detectan componentes del virus, como las proteínas de su superficie, el tipo A2.

Existen dos tipos de pruebas: "las que detectan el virus SARS-CoV-2 y las que detectan la exposición previa al virus"

Las pruebas de RT-RCP (A1) son las recomendadas actualmente por la Organización Mundial de la Salud y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades para el diagnóstico de la COVID-19. Las pruebas de antígeno (A2) también podrían utilizarse para el diagnóstico, pero hasta ahora no se encuentran muchas en el mercado.

Las pruebas que detectan la exposición, conocidas como “categoría B”, suelen ser las que detectan anticuerpos en la sangre producidos por el organismo del paciente como reacción a la infección por el virus. Se denominan pruebas serológicas, ya que suelen realizarse en suero sanguíneo. Son reconocidas por una gran parte de la población como los famosos “test rápidos”.

Todas estas pruebas son complementarias entre ellas. Las primeras son muy fiables cuando se quiere saber si el paciente tiene el virus, independientemente de que presente síntomas o no. Sin embargo, no son tan fiables cuando lo que se busca es saber si esa persona ha estado expuesta a él, puesto que, después de unas semanas, la sensibilidad de estos tests decrece. En cambio, las segundas son poco eficaces al inicio de la exposición al virus. Los anticuerpos no son detectables en la sangre del paciente hasta 4 o 5 días después, si bien se pueden detectar niveles altos durante la enfermedad y tiempo después de haberla superado.

Nuestro proyecto pretende poder proporcionar soluciones para ambas estrategias de diagnóstico con tecnologías que podrían ser producidas a gran escala y a bajo coste, de tal forma que se podría extender su uso de forma masiva para posibles futuras oleadas de la enfermedad.

  • Dado el estado de alarma, ¿cómo estáis trabajando y colaborando?

Es posible gracias a un equipo multidisciplinar, con tres centros del CSIC implicados, el propio Instituto de Química Avanzada, el Instituto de Microelectrónica de Barcelona y el Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón, además de grupos clínicos del Hospital del Mar de Barcelona y el Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona. Durante este periodo de alarma hemos emprendido todas las acciones necesarias para iniciar gran parte de la investigación. Cuando ha sido necesario, algunos investigadores del equipo han estado acudiendo a los laboratorios con todas las precauciones.

Más información sobre el proyecto POC4COVID: Investigadores del CSIC desarrollan dispositivos para el diagnóstico rápido de la Covid-19.