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Anna Laromaine: “Nos adentramos en el proyecto NEXTGEM sin tener una idea preconcebida ni sesgada de los campos electromagnéticos”

Anna Laromaine es investigadora del grupo de Nanopartículas y Nanocomposites en el Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB-CSIC). Actualmente, este grupo forma parte de NEXTGEM, un proyecto europeo que cuenta con la participación de veinte organizaciones de diez países, y que tiene por objetivo comprender el impacto de los campos electromagnéticos en la frecuencia del 5G.

Anna Laromaine (cuarta por la izquierda) con su equipo

-En primer lugar, ¿qué es el 5G?

El 5G significa “quinta generación de telefonías móviles”. El cambio de 4G a 5G es un avance tecnológico en la transmisión de datos. Básicamente, podemos transmitir mucha más información mucho más rápidamente que antes. Del 3G al 4G, por ejemplo, pudimos empezar a ver retransmisiones en streaming en nuestros smartphones o navegar por internet de manera mucho más rápida. Ahora, los nuevos teléfonos móviles se están adaptando y traen incorporada tecnología para poder interactuar con esta nueva quinta generación, pero también se habla de más usos, como por ejemplo los coches autónomos, avances hacia las llamadas ciudades inteligentes, mejorar el funcionamiento de la tecnología de la nube…

- ¿Por qué es importante estudiar el impacto de los campos electromagnéticos de esta frecuencia en concreto?

Estos avances son vitales para el futuro de las telecomunicaciones europeas, pero ha habido bastante controversia con esta tecnología, con una porción de la población que percibe esta quinta generación como un peligro para la salud. Es importante dejar claro que en la Unión Europea ya se aplican normativas y estándares que evitan efectos adversos; pero, de todos modos, es importante actualizar constantemente los conocimientos sobre los cuales se diseñan estas medidas de control, y eso hacemos en NextGEM: proporcionar conocimiento para una evaluación de los riesgos basada en la evidencia.

- ¿Cómo lo estudiáis?

Hay diferentes grupos que trabajan en este proyecto. Unos estudian el impacto de los campos electromagnéticos con células, otros con proteínas... y otros, en humanos. Desde el ICMAB lo estudiamos con los C.elegans, que son unos gusanos de 1 milímetro de longitud. Hacerlo con estos organismos es interesante porque agiliza el proceso de investigación. Los C.elegans viven unas tres semanas, lo que nos permite ver como la exposición a los campos electromagnéticos les afecta a lo largo de su vida: cuando son jóvenes y después cuando son mayores. Investigarlo en humanos, aunque también hay grupos que lo hacen, implica una investigación más larga. Como los C.elegans tienen una vida corta, podemos exponerlos a los campos electromagnéticos cuando tienen la misma edad y ver si esto tiene un impacto en su salud, como por ejemplo en su ciclo vital o en su movilidad. 

- ¿Cómo los exponéis en los campos electromagnéticos? ¿Los acercáis a aparatos que operen con el 5G?

No, utilizamos unos generadores de 5G que están caracterizados y podemos conocer qué dosimetría tienen y cuáles son los campos que llegan a los C.elegans. Lo tenemos así controlado para poder hacer comparaciones con otros experimentos y sistemas biológicos. Además, usamos diferentes controles para poder aportar conclusiones de forma científica, razonada y objetiva. En este caso, lo haremos en colaboración con el grupo Bioelectromagnetics del IREA, en Nápoles.

- ¿Esto permitirá saber si los campos electromagnéticos en el rango del 5G son realmente perjudiciales?

Nosotros estudiamos el impacto de los campos electromagnéticos desde una premisa inicial neutra. Evaluamos si la exposición produce algún efecto a los C.elegans o no. No hemos diseñado los experimentos para comprobar si son nocivos, sino que nos adentramos sin tener una idea preconcebida ni sesgada de los campos electromagnéticos.

- ¿En qué fase se encuentra el proyecto actualmente? ¿Tenéis ya algún resultado destacado?

El proyecto empezó en julio del 2022. De momento, hemos hecho experimentos preparatorios, pero todavía nos faltan muchos para llegar al estadio de conclusiones.

- ¿Para qué serán útiles los resultados de este proyecto?

Con este proyecto se quieren crear unos documentos para facilitar a gobiernos e instituciones información o unos argumentos que sean fiables y que les sirvan de aval a la hora de crear futuras normativas. Todo aquello que tiene que ver con el espectro electromagnético – el wifi, la televisión, la radio, los móviles– está regulado y compartimentado. Si una empresa quiere utilizar, por ejemplo, una frecuencia de radio tiene que pedir permiso, no puede hacerlo libremente para ofrecer un servicio. Con NEXTGEM, se obtendrán nuevos conocimientos para poder aplicarlos a futuras normativas a nivel de seguridad, si es necesario.

 

Mireia Ayats / Comunicación CSIC Cataluña