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El proyecto WECANN crea la primera base de datos mundial sobre los usos tradicionales de Cannabis

El Instituto Botánico de Barcelona trabaja en WECANN, un estudio integral de Cannabis. En el marco del proyecto, han creado la primera base de datos mundial sobre sus usos tradicionales. Los objetivos son recoger y analizar usos tradicionales de la planta, hallar nuevas moléculas de interés y estudiar la variabilidad morfológica, genética y fitoquímica.

Planta de cannabis silvestre. Imagen: IBB¿Desde cuándo usan los humanos la planta de Cannabis? Pruebas genéticas y arqueológicas sugieren que la domesticación de Cannabis tuvo lugar hace unos 12.000 años en Asia oriental, primero como un cultivo polivalente y después, hace 4.000 años, en cultivos separados para la producción de fibra y de drogas o medicamentos.

En Japón se han hallado semillas de 10.000 años de antigüedad, con indicios de que el Cannabis se debía utilizar entonces para alimentación. También hay registros de su uso psicoactivo en Israel y la Cordillera del Pamir hace más de 2500 años. Los registros medicinales más antiguos y diversos proceden de China, Egipto, Persia y la India.

El Cannabis es una de las plantas más versátiles y ha desempeñado un papel importante en la vida cotidiana durante miles de años. Pero muchos de sus usos tradicionales se han ido perdiendo con el paso del tiempo. Reunir y documentar esos usos es el objetivo de CANNUSE, la primera base de datos mundial sobre usos tradicionales de Cannabis.

La base de datos, fruto de la colaboración del Instituto Botánico de Barcelona (IBB), centro mixto del CSIC y el Ayuntamiento de Barcelona, de la Universitat de Barcelona y de la empresa Cija Preservation S.L., recoge más de 2.300 entradas de 649 publicaciones relacionadas con los usos medicinales, alimentarios, textiles y otros, procedentes de países y culturas de todo el mundo. “En algunos lugares donde el Cannabis está calificado como droga, la gente es reacia a hablar de los usos tradicionales”, apunta Teresa Garnatje, investigadora del CSIC en el IBB.

Los registros documentan todo tipo de usos en unos 40 países, obtenidos a partir de revisión bibliográfica o proporcionados por colaboradores de países Turquía, Rumanía, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Grecia, Armenia, Mongolia, Irán, China y Sudáfrica

En el pasado, el consumo psicoactivo se relacionaba muy a menudo con diversos rituales religiosos. Sin embargo, se sabe que el Cannabis también se ha usado para tratar el dolor de cabeza, y otras dolencias como diarrea, estreñimiento, vómitos, ansiedad, asma, espasmos, fiebre, reumatismo, insomnio, infecciones oculares, complicaciones obstétricas… También, como cataplasma en las uñas del pie, por sus efectos antipiréticos, y muchas otras. Fue utilizado como fuente importante de alimento y aceite, y era un recurso valioso para la producción de fibra, sobre todo en la fabricación de barcos. El aceite producido a partir de las semillas también se utilizaba como base de muchos productos cosméticos.

Se sabe que en el pasado, el Cannabis fue utilizado como fuente importante de alimento, se obtenía aceite de sus semillas, y era un recurso valioso para la producción de fibra, sobre todo en la fabricación de barcos. En la imagen, semillas y tejido de Cannabis.

Los registros documentan todo tipo de usos en unos 40 países, en algunos casos obtenidos a partir de revisión bibliográfica y otros proporcionados por colaboradores de países como Turquía, Rumania, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Grecia, Armenia, Mongolia, Irán, China y Sudáfrica. Todos estos usos son indicios de que la planta puede poseer moléculas y principios activos de interés para esos desórdenes y dolencias.

Uno de los usos que despiertan más interés es el de su uso contra el cáncer. Los científicos del IBB colaboran con Leitat para probar diferentes semillas de Cannabis sobre líneas celulares tumorales. “Escogemos las plantas más prometedoras y las probamos para ver si tienen algún efecto sobre las células”, apunta Garnatje. “No probamos moléculas aisladas sino toda la planta, que contiene muchas moléculas que pueden estar actuando en sinergia”.

Esta base de datos, de acceso abierto, se ha creado en el marco del proyecto WECANN, que aborda un estudio integral del Cannabis. “Aunque hay estudios previos del Cannabis”, apunta Teresa Garnatje, “rara vez incluyen más de uno o dos campos científicos diferentes. Nuestro objetivo con este proyecto es realizar un estudio integral y analizar los datos conjuntamente”.

WECANN ha combinado estudios de los campos de la etnobotánica, la genética, la morfología y la fitoquímica. El proyecto persigue estudiar las variedades silvestres de todo el mundo, recolectadas en puntos tan distantes como Serbia o Mongolia. Los científicos intentan que los ejemplares recolectados sean de variedades silvestres, que no han sido ni hibridadas ni cultivadas para su uso como droga.

La mayoría de las investigaciones se centran en la composición química y propiedades medicinales de las plantas ricas en THC y CBD. Pero la diversidad del Cannabis se esconde en las variedades locales y las poblaciones silvestres especialmente.

“En el proyecto estamos caracterizando los fenotipos de plantas silvestres. Mediante morfometría geométrica estamos analizando la forma y estructura de las hojas y semillas de diferentes poblaciones de Cannabis”. La combinación de datos morfométricos, genéticos y etnobotánicos permitirá rastrear el origen geográfico del Cannabis, y de cómo se ha extendido por el mundo. El proyecto WECANN también ayudará a esclarecer su taxonomía, es decir, “si se trata de una, dos o tres especies, extremo que hasta hoy sigue siendo una incógnita.”

Referencia:

Balant, M., Gras, A., Gálvez, F., Garnatje, T., Vallès, J., & Vitales, D. 2021. CANNUSE, a database of traditional Cannabis uses - an opportunity for new research. Database: baab024. www.cannusedb.csic.es.