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Última actualizaciónVie, 10 Jul 2020 12pm

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Una investigación descubre nuevos aspectos sobre los contaminantes bromados en los organismos

Hasta ahora, y de acuerdo con las evidencias recogidas, se ha asumido que el compuesto contaminante decabromodifenil éter que puede hallarse en los ríos no podía entrar en la cadena alimentaria, ya que su molécula es demasiado grande para atravesar las membranas celulares de los organismos acuáticos. Un equipo del CSIC demuestra, en el marco del proyecto europeo Aquaterra, que esto no es así y que la molécula, al contrario de lo que se suponía, puede ser ingerida por los peces.

 

Los éter difenílico polibromados (PBDE) son compuestos bromados retardantes de llama muy empleados en la industria para prevenir incendios. Se empezaron a utilizar hace unos años como sustitutos de los más tóxicos PCB y actualmente se pueden encontrar en gran variedad de aplicaciones sobre plásticos, textiles, circuitos electrónicos y otros materiales.

De forma similar a otros contaminantes orgánicos persistentes, estos compuestos bromados son lipofílicos y se bioacumulan en el ecosistema y en los humanos. Hay muy poca información disponible de la distribución de estos contaminantes, así como de su degradación y los efectos sobre la salud. Aunque menos que los PCB, son tóxicos: pueden alterar el sistema endocrino de los seres vivos, con efectos negativos sobre las hormonas tiroideas o en los sistemas reproductores.

En este sentido, una de las grandes cuestiones que aún está por resolver es si todas las moléculas de PBDE son igual de tóxicas para los organismos vivos y como se transforman y transportan a lo largo de la cadena alimentaria. Esto tiene implicaciones en las normativas que deben regular el uso o la prohibición de los diferentes compuestos. La familia de PBDE la constituyen 210 compuestos y hasta ahora se ha asumido que, de ellos, aquellos con moléculas más pequeñas resultan más tóxicos y además pueden atravesar mejor las membranas celulares. Al contrario, los que tienen moléculas mayores tendrían un menor grado de toxicidad. Entre estos últimos destacaría el decabromodifeniléter, el compuesto de PBDE cuya molécula es más grande y sobre el que no se había esclarecido si podía entrar en organismos acuáticos a través del alimento.

Es biodisponible y puede atravesar las membranas celulares

Un equipo de investigadores del Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales de Barcelona (CSIC) , dirigidos por Damià Barceló, ha descubierto que el decabromodifenil éter que se halla en los ríos sí es biodisponible, es decir, que puede ser ingerido por los organismos (peces), atravesar sus membranas celulares y acumularse. El hallazgo se ha realizado en el marco del proyecto europeo "Aquaterra".

Los investigadores han analizado muestras de peces (barbos y carpas) y sedimentos de varios puntos del río Ebro que tienen niveles altos de contaminación por PBDE, concretamente en varios puntos del área de Monzón (ríos Vero y Cinca), en Flix y en el Delta del Ebro. Los peces, en el caso de la zona del Monzón, tenían concentraciones importantes de decabromodifenil éter.

Hasta ahora se creia que la molécula del decabromodifenil éter era demasiado grande para entrar en las células de los organismos

También se han hallado niveles altos de otro compuesto de PBDE en los peces, el hexabromodifenil éter-154, cuya molécula es más pequeña. Ethel Eljarrat, investigadora que ha participado en el estudio, explica que en este caso no se sabe si su presencia es el resultado de la transformación del decabromodifenil éter en el metabolismo del animal o bien, su presencia proviene de la incorporación directa de dicho compuesto al organismo.

"Hay estudios en laboratorio en los que se ha alimentado a peces con decabromodifenil éter y se ha visto cómo este compuesto se acumulaba en el organismo de los animales y se transformaba en otro compuesto, el hexabromodifeniléter-154". Por eso se cree que en entornos reales, en los ríos, se podría estar dando esta transformación en los peces. "Pero las condiciones en laboratorio no son las mismas que en un río, por eso no siempre podemos estar seguros al cien por cien de que esto es así".

Las mayores concentraciones de bromados, dicen los investigadores, se han encontrado en los diversos puntos del área de Monzón, donde el 90% de los peces recogidos tenían niveles altos de estos compuestos. En el Delta y en Flix, los niveles de estos contaminantes "no son importantes".

Investigaciones pre-normativas

Estudios como éste son de interés para hacer una evaluación de riesgos y establecer futuras legislaciones. En el mercado hay tres mezclas comerciales de PBDE: la mezcla Penta, con compuestos de entre 4 y 5 átomos de bromo (tetra y pentabromodifenil éter); la mezcla Octa, con compuestos que tienen 8 átomos de bromo (octabromodifenil éter); y la mezcla Deca, con el compuesto de 10 átomos de bromo (decabromodifenil éter).

En el año 2004, la Unión Europea prohibió el uso de las dos primeras mezclas ya que sus compuestos, con menos átomos de bromo y más pequeñas, pueden atravesar con más facilidad las membranas celulares de los organismos y resultar más tóxicas. Hasta ahora, y de acuerdo con las evidencias recogidas, se ha asumido que en el caso del decabromodifenil éter, la molécula es demasiado grande para entrar en las células de los organismos. El trabajo de los investigadores del CSIC demuestra que esto no es así y que la molécula, al contrario de lo que se suponía, puede entrar en la cadena alimentaria.