Inmovilizan la radiación del fosfoyeso

Se ha desarrollado un procedimiento para estabilizar el fosfoyeso, residuo radiactivo que se genera en la producción de ácido fosfórico. El nuevo proceso combina el fosfoyeso con un polímero de azufre. Se obtiene así un material con menos radiación, muy por debajo de los límites permitidos, de forma que podría utilizarse con fines constructivos de forma segura.

 

Depósitos de fosfoyeso cerca de Fort Meade (Florioda, EEUU). Autor: Harvey Henkelmann. Wikimedia Commons.El fosfoyeso es un sulfato de yeso que contiene radionucleidos naturales. Se genera en la producción de ácido fosfórico, del cual se obtienen fosfatos, usados como fertilizantes, ablandadores del agua en jabones de ropa, o catalizadores. Del ácido fosfórico también se obtiene el aditivo E-338 y adhesivos para prótesis dentales.

La gran implantación industrial del ácido fosfórico y el hecho de que el método más eficiente para obtenerlo sean las rocas fosfáticas, que tienen radionucleidos naturales, ha generado como contrapartida un problema ambiental de difícil gestión. Y es que los residuos de fosfoyeso tienen una radiación que, aunque sea natural, está amplificada al tratarse de millones de toneladas concentradas en lugares concretos.

Un problema de acumulación

La producción de ácido fosfórico se concentra en muy pocos puntos a nivel mundial, donde hacen acopio de rocas fosfáticas de muy diversos lugares y almacenan toneladas de fosfoyeso como residuo. Uno de esos puntos está en Huelva. Según un documento del 2010 del CEDEX (Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas), en las últimas cuatro décadas se han depositado hasta 120 millones de toneladas de fosfoyeso en las marismas de Río Tinto (Huelva). Otro de los grandes centros productores de ácido fosfórico está en la región de Florida Central (EEUU), donde acumulan hasta 1.000 millones de toneladas de fosfoyeso.  

Por cada tonelada de ácido fosfórico se generan de 4,5 a 5,5 toneladas de fosfoyeso, lo que lleva a la estimación de que se generan anualmente de 100 a 250 millones de toneladas de este residuo a nivel mundial.

Se reduce la radiación de radionucleidos hasta niveles muy inferiores a los establecidos por la legislación

Un grupo de investigadores del CSIC, del CIEMAT y de la Universidad de Huelva, dirigidos por el investigador del CSIC Felix A. Lopez, ha desarrollado un método para transformar y estabilizar el fosfoyeso. La inmovilización se lleva a cabo mediante la incorporación del fosfoyeso a un material termoplástico constituido por una mezcla de azufre, áridos y un catalizador adecuado (un polímero de azufre o azufre modificado). Con ello se reduce la radiación de radionucleidos naturales hasta niveles muy inferiores a los establecidos por la legislación.

Uso seguro en construcción

El material resultante, podría usarse de forma segura para la construcción y sin riesgo de lixiviación. Félix A. Lopez, que tiene su laboratorio en el Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas del CSIC, explica: “Bajo condiciones normales de ventilación, la contribución a la concentración de radón en interiores construidos con estos materiales es inferior a las recomendaciones internacionales”.

Adicionalmente, sigue explicando este científico, los ensayos de envejecimiento acelerado, mediante lixiviación a diferentes niveles de pH, han demostrado que no se produce movilización del 226Ra -radio, que genera gas radón. Este es, de hecho, el contaminante más preocupante del fosfoyeso.

El proceso, patentado por el CSIC, el CIEMAT y por la Universidad de Huelva a nivel mundial, está a punto para ser transferido a la industria y podría dar una salida segura a los residuos de fosfoyesos.

Las rocas fosfáticas de las cuales proviene el fosfoyeso tienen una serie de radionúclidos, uránidos y lantánidos, que pueden variar en función del origen de la roca, explica Felix A. Lopez, profesor de investigación del CSIC.

Aunque algunos de ellos, como la mayoría del uranio (U-238) y el torio (Th-230), se disuelven durante el proceso y acompañan al ácido fosfórico producido, más del 95% del gas radón, el 80% del plomo (Pb-210) y el 90% del polonio (Po-210) quedan ligados al fosfoyeso.

Anteriormente se había intentado dar una salida segura a los fosfoyesos, incorporándolos al cemento Portland o como correctores de suelos. Sin embargo, con el tiempo se vio que estos métodos no permitían inmovilizar de manera permanente el material radiactivo.

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Miguel Rey Mazón Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Juan Echevarría Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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