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Débora Zurro: “El protagonista de la historia es Gladiator, no Danny DeVito”

Los estudios de arqueología han considerado a las sociedades cazadoras-recolectoras como paradigma de la igualdad frente a otros sistemas sociales. Tras la aparición de la agricultura, las sociedades prehistóricas se consideran igualitarias frente a los nuevos tipos sociales que se desarrollan. Débora Zurro, de la Institución Milà i Fontanals, es una de las arqueólogas que pone en duda la creación de conocimiento que se ha producido sobre estas comunidades.

“Estas sociedades se consideran igualitarias porque se asume que entre los hombres no hay diferencias, y no se tiene en cuenta que las mujeres no tienen el mismo acceso a los recursos y la toma de decisiones”, apunta en una entrevista. Zurro (IMF-CSIC) asegura que el motivo de esta generalización es “fruto de una «mirada dirigida»”, causada por una “inercia histórica” y por “retroproyectar”, como investigadores, los mismos patrones de nuestra sociedad a las sociedades objeto de estudio.

La arqueóloga explica que el conocimiento sobre estas sociedades viene del estudio etnográfico de comunidades que se conocieron mediante la exploración y la colonización a partir del siglo XVII.

Montaje con las películas "Espartaco" (1960), "Robin Hood" (1938), "Tarzan" (1932) y "Gladiator" (2000), con personajes protagonistas que responden al "arquetipo viril".

El arquetipo viril, protagonista de la historia

El otro paradigma que Zurro cuestiona es la actividad de la caza como esencial en el ser humano. Si bien hay teorías que dicen que “el ser humano fue carroñero antes de empezar a cazar”, esta actividad no coincide con el “discurso épico” que se asocia a la evolución de la humanidad.

La investigadora hace un paralelismo con la cultura popular y se pregunta qué animales son carroñeros dentro del imaginario colectivo: “las hienas, los buitres… los malos de «El rey león»”, bromea. “Hay una visión del carroñerismo que no es positiva, que además no es compatible con el discurso de lo que acuñó Amparo Moreno como «arquetipo viril» (en el estudio El arquetipo viril, protagonista de la historia)”, indica.

“El arquetipo viril no es un hombre cualquiera, es un cazador en las sociedades cazadoras-recolectoras, es un caballero en la Edad Media, es un revolucionario cuando hablas de luchas obreras… No es un «don nadie» que tiene un rol irrelevante en las sociedades”, prosigue.

“El protagonista de la historia que nos han contado hasta ahora es el arquetipo viril”, dice. Sin embargo, “no todos los hombres responden a este patrón idealizado. La investigadora bromea y añade que “el protagonista de la historia es Gladiator, no Danny DeVito”. Una alusión a la imagen que se tiene de los gladiadores romanos, como la del protagonista de la película Gladiator (2000) -Russell Crowe- y a la del menos agraciado actor DeVito.

En esta visión sesgada de la Prehistoria y en un contexto donde la caza se considera el medio esencial de vida, habitualmente la investigación arqueológica ha dejado de lado el estudio del uso de los vegetales. Los restos arqueobotánicos son tildados de “unsexy” (o “no sexis”, en castellano), según la terminología del arqueólogo estadounidense James Adovasio, frente a los materiales líticos. Además, se asocian a la actividad de las mujeres, cuyo aporte productivo ha sido minimizado en esta visión.

Si bien es verdad que hay un problema de conservación inicial (los restos vegetales se conservan peor que los de piedra y son más escasos) que hace que las plantas sean secundarias en el estudio, Débora Zurro alude a la existencia de un “discurso teórico” que defiende que “la caza es prioritaria” y “la recolección no lo es”. Una premisa que condiciona la forma de estudiar el pasado. En consecuencia, los restos vegetales no se estudian por “falta” de relevancia. Sin embargo, ¿qué pueden aportar en el conocimiento de estas sociedades?

Zurro concluye que es necesario “implementar una metodología” para el estudio de los restos vegetales. Un método para que sea eficaz y permita reconocer el papel los vegetales en las sociedades cazadoras-recolectoras. Un camino en el que la especialidad tiene que deshacerse de las visiones y preconceptos de la arqueología normativa.

Paula Talero Álvarez / Sabela Rey Cao