Bancos centrales, política monetaria y crisis

Desde hace meses, los bancos centrales están en el punto de mira de gobiernos y entidades financieras por su papel en la gestión de la crisis económica. Investigadores del Instituto de Análisis Económico (CSIC) y del Banco de España analizan los instrumentos habituales de la política monetaria y proponen un modelo teórico que podría servir para ayudar a controlar los tipos de interés.

 

Fachada del Banco de EspañaEn los últimos meses, las autoridades monetarias europea y estadounidense han inyectado, en el sistema, grandes cantidades de liquidez para frenar o evitar la subida de los tipos de interés y el precio del dinero. De este modo, los bancos centrales se han situado en el punto de mira de los gobiernos, las entidades financieras y la sociedad en general, preocupados todos por un panorama económico crítico. Más allá de estas medidas de urgencia para reducir la incertidumbre financiera, investigadores del Instituto de Análisis Económico (CSIC) y del Banco de España analizan determinados instrumentos de política monetaria en el contexto concreto de la crisis financiera y proponen un modelo teórico que podría servir a estas instituciones para el control simultáneo de tipos de interés y cantidad de liquidez así como para promover la estabilidad económica.

Política monetaria y economía cotidiana

Aunque parece materia exclusiva de especialistas, la política monetaria y la macroeconomía afectan a la economía cotidiana de las personas. La conexión es relativamente fácil de entender y tiene que ver con la existencia y funcionamiento del sector financiero, en particular del sector bancario. Toda la actividad económica derivada del intercambio de bienes y servicios tiene su contraprestación en un intercambio de medios de pago. Aunque algunos de estos pagos se hacen en efectivo (monedas y billetes) la mayoría de estos intercambios de liquidez se hacen a través del sistema bancario mediante órdenes de traspaso de depósitos (principalmente a la vista) de compradores a vendedores.

"En la crisis financiera actual, la receta ortodoxa para reactivar la economía no ha funcionado"

Los bancos comerciales responden a toda la actividad monetaria derivada del intercambio de bienes y servicios de la siguiente forma. Como pasa normalmente en economías desarrolladas y con un cierto tamaño, clientes del banco A ordenan traspasos de depósitos a clientes del banco B al mismo tiempo que clientes del banco B ordenan traspasos a clientes del banco A, los bancos A y B sólo han de traspasar el neto de esas operaciones. Para hacerse estos pagos, el neto de los pagos que se están haciendo sus clientes, los bancos comerciales han de mantener, a su vez, liquidez. Esta liquidez se mantiene como depósitos a la vista en el banco central que, de esta forma, actúa como banco de bancos. Estos depósitos a la vista se denominan reservas.

La liquidez que tienen los bancos en forma de depósitos en el banco central se origina a partir de préstamos que concede el propio banco central. Estos préstamos se denominan operaciones de mercado abierto. Por lo tanto, un banco que esté perdiendo liquidez debido a que sus clientes están dando muchas órdenes de pago, puede obtener más liquidez pidiendo un préstamo al banco central. Otra forma de obtener liquidez es pedírsela prestada a otro banco comercial que esté acumulando más liquidez que la que desea mantener. Estos intercambios de reservas entre bancos se efectúan en lo que se denomina el mercado interbancario. Como el mercado interbancario no es más que un mercado de “segunda mano” de reservas, el tipo de interés de estos préstamos no puede alejarse mucho del precio de esas reservas en el mercado de “primera mano”, es decir, el de las operaciones de mercado abierto.

Patio de operaciones del Banco de España. Fuente: Banco de España. Con estos elementos es posible entender como el banco central de un país es capaz de afectar a la actividad económica. Ante el peligro de una recesión, el banco central puede prestar más reservas a los bancos comerciales a tipos de interés más bajos. En un mercado bancario competitivo, esta reducción en el coste de la liquidez de los bancos permitirá a éstos ofrecer préstamos a sus clientes a tipos de interés también más bajos. Más medios de pago en la economía a tipos de interés menores inducirán un mayor gasto en consumo e inversión lo que fomentará una reactivación económica.

Préstamos y depósitos a un día en la zona Euro

Además de las operaciones de mercado abierto, el Banco Central Europeo (BCE) cuenta con otro instrumento de política monetaria denominado facilidades permanentes de crédito y depósito. En la facilidad de crédito, los bancos comerciales pueden obtener toda la liquidez que quieran mediante un préstamo a un día a un tipo de interés un 1 por ciento superior al de la operación de mercado abierto. En la facilidad de depósito las instituciones crediticias pueden depositar a un día vista toda la liquidez que les sobra obteniendo un tipo de interés un 1 por ciento inferior al de la operación de mercado abierto. Desde el comienzo de la Unión Monetaria Europea y hasta el comienzo de la presente crisis las diferencias entre los tipos de interés de las facilidades permanentes y de las operaciones de mercado abierto no se han modificado.

Estas facilidades permanentes cumplen dos objetivos. Por un lado, gestionan de forma automática, de un día para otro, la liquidez del sistema. Por otro lado, proporcionan una banda que limita las fluctuaciones de los tipos de interés en el mercado interbancario. Ningún banco comercial va a pedir prestadas reservas en el mercado interbancario a un tipo mayor al que pueden obtener en la facilidad de crédito. Asimismo, ninguna institución crediticia va a prestar reservas a un tipo de interés inferior al que puede conseguir en la facilidad de depósito.

Los investigadores Hugo Rodríguez Mendizábal del Instituto de Análisis Económico (CSIC) y Gabriel Pérez Quirós del Banco de España han estudiado el potencial de las facilidades permanentes como herramienta de la política monetaria para controlar la demanda de reservas de los bancos.  

La crisis financiera actual

"Una de las características de la crisis financiera actual es que la receta ortodoxa para reactivar la economía disminuyendo los tipos de interés no ha funcionado", explica el investigador Rodrígez Mendizábal (CSIC). Desde comienzos de la crisis en la segunda mitad de 2008 los tipos de interés en el mercado interbancario han pasado de estar alrededor del 4.25 por ciento a caer por debajo del 1 por ciento sin que la economía de la zona euro haya notado mejorías significativas.

Debido a esta incapacidad de reactivar la economía con medidas ortodoxas, tanto el BCE como la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco de Inglaterra o el Banco de Japón, han puesto en práctica otro tipo de medidas no usadas anteriormente. Por ejemplo, el BCE ha cambiado el vencimiento de sus préstamos. También ha reducido la diferencia entre los tipos de interés de las facilidades permanentes y de las operaciones de mercado abierto.

Las facilidades permanentes pueden servir para controlar la demanda de reservas de los bancos

La crisis actual se caracteriza por una falta de confianza dentro del sistema financiero. Esto ha hecho que las instituciones crediticias hayan aumentado su demanda de reservas en las operaciones de mercado abierto, con la consiguiente inyección de financiación extra. Sin embargo, este exceso de reservas no se ha canalizado al mercado interbancario sino que ha terminado depositado en la facilidad de depósito. Desde el punto de vista de la autoridad monetaria, esta situación no es del todo satisfactoria. Por un lado, se impide que el dinero inyectado se dirija a las instituciones que más lo necesitan. Por otro, el BCE pierde control de la liquidez ya que una gran parte de la misma está ociosa en manos de los bancos comerciales y puede ponerse en uso sin intervención del BCE.
Rodríguez Mendizábal (CSIC) y Pérez Quirós (Banco de España) han aplicado su investigación al estudio del papel que las facilidades permanentes juegan en momentos, como el actual, de agitación e incertidumbre financiera. El modelo elaborado por estos investigadores muestra cómo la demanda de reservas en el mercado depende de la posición relativa del tipo de interés de las operaciones principales de financiación con respecto a los tipos de interés de las facilidades de crédito y depósito. El estudio concluye que el banco central podría controlar la demanda de reservas y el uso de la facilidad de depósito situando el tipo de interés de las operaciones principales de refinanciación de forma asimétrica dentro de la banda definida por los tipos de interés de las facilidades permanentes.

Laura Valls
Unidad de Cultura Científica

 

PERFIL DEL GRUPO

Hugo Rodríguez. Investigador del Instituto de Análisis Económico Licenciado en Economía por la Universidad de Málaga (1989), Master en Economía y Finanzas por CEMFI (1991), Master en Econometría y Economía Matemática por la London School of Economics (1992) y Doctor en Economía por la University of Chicago (1997). Desde 2008 es científico titular del Instituto de Análisis Económico (CSIC). Con anterioridad ha sido consultor para el Banco Central Europeo y profesor visitante en la Universitat Pompeu Fabra y en la Universitat Autònoma de Barcelona. Su área principal de investigación se centra en la Economía Monetaria desde dos perspectivas. Por un lado, parte de su trabajo se concentra en entender cómo cambios en los tipos de interés afectan a la actividad económica. Por otro, también ha analizado cómo la implementación de la política monetaria afecta al comportamiento de los tipos de interés a corto plazo.

 

Enlaces externos:

Instituto de Análisis Económico (CSIC)

Banco de España