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Desarrollan una metodología para monitorizar contaminantes a gran escala en aguas de espacios naturales

Ha sido utilizada en 21 espacios naturales clasificados como Áreas Importantes para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad en España, en el marco del proyecto Libera. Ha permitido detectar 59 contaminantes de distintos tipos y permitirá evaluar el impacto potencial de esta amenaza ambiental sobre la fauna de los ecosistemas acuáticos.

De las áreas analizadas, los cursos de agua en el área de influencia de hábitats agrícolas, los hábitats acuáticos costeros y las masas de agua en bosques riparios son los puntos más afectados por la contaminación química, siendo un factor clave la proximidad de núcleos urbanos. En la imagen, momento de toma de muestras del proyecto. Crédito: EFE/Javier CebolladaAlgunos de los problemas más graves, dañinos y preocupantes de contaminación son imperceptibles para los sentidos, y quizá por ello se ha pasado demasiado tiempo sin prestar atención a sus causas y consecuencias. Es lo que sucede en la mayoría de casos de contaminación química, causada por la introducción de sustancias potencialmente tóxicas en el medio ambiente.

Esta forma de contaminación está asociada fundamentalmente a actividades humanas, y es una de las más nocivas por diferentes motivos: suele implicar a varias sustancias químicas con elevado potencial tóxico y persistencia, no entiende de fronteras y es prácticamente invisible. Sus efectos sobre la salud de los seres vivos se manifiestan en silencio, sin llamar la atención. Esta contaminación a menudo se vuelve crónica y afecta a nivel poblacional, poniendo en riesgo la supervivencia de muchas especies.

La contaminación química y sus efectos son especialmente preocupantes cuando alcanzan los ecosistemas acuáticos, ya que suponen la degradación del hábitat y la pérdida de biodiversidad en los lugares más frágiles. Y es que ni los espacios naturales teóricamente más prístinos, como las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad (IBA), se libran de este problema medioambiental. Estas áreas son lugares de alto valor ecológico e importancia para la conservación de la biodiversidad, especialmente para las poblaciones de aves, identificadas por BirdLife International en base a criterios científicos.

Evaluar la contaminación en puntos calientes de biodiversidad

Evaluar la contaminación en puntos calientes de biodiversidad como las IBA no suele contemplarse en el marco de programas de monitorización ambiental por su dificultad, ya que requiere un intenso esfuerzo de muestreo, logística y coordinación, desde la recogida de las muestras hasta su análisis en el laboratorio. Además, para estas muestras, es crucial usar métodos de análisis multiresiduo capaces de detectar simultáneamente diversos tipos de contaminantes cuyas concentraciones, en teoría, se espera que sean bajas.

El 83% de las sustancias químicas analizadas han sido detectadas en estos espacios naturales

Con el fin de abordar los problemas de contaminación química que pueden generarse en espacios naturales de alto valor ecológico, un equipo científico liderado por la investigadora Sílvia Lacorte, del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), junto con la Sociedad Española de Ornitología SEO/BirdLife y el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, JCCM), ha desarrollado un procedimiento metodológico para determinar gran cantidad de microcontaminantes orgánicos de distintas familias químicas y de forma simultánea. El método ha sido aplicado para analizar muestras de agua recolectadas en 21 IBA representativas de los diferentes tipos de hábitats existentes en España.

Los resultados de esta metodología muestran la frecuencia de detección de cada sustancia contaminante en las muestras analizadas (izquierda) y el número y tipo de sustancias químicas detectadas en los distintos hábitats representativos de las IBA monitorizadas, junto con la concentración total (ng/L) (derecha).

La parte analítica del procedimiento metodológico se basa en el uso de técnicas de cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas en tándem (LC-MS/MS). Gracias a esta técnica se han podido analizar, de forma simultánea, 21 fármacos, 17 productos fitosanitarios, 3 ésteres organofosforados, 17 compuestos perfluorados y la benzofenona.

Los resultados muestran que el 83% de las sustancias químicas analizadas (un total de 59) han sido detectadas en las IBA españolas, lo que demuestra que incluso los espacios naturales de mayor valor ecológico, donde se esperaría una mayor integridad, sufren el impacto de la contaminación química.

Cafeína, fármacos como ibuprofeno o paracetamol, y ésteres organofosforados son los más ubicuos

Entre los microcontaminantes estudiados, los resultados muestran que la cafeína, los fármacos (como el ibuprofeno o el paracetamol) y los ésteres organofosforados son los más ubicuos. La cafeína, que fue detectada en el 79% de las muestras analizadas, es un indicador de la intrusión humana en los espacios naturales.

Presencia de fármacos

La presencia de fármacos en el agua de las IBA, detectada en el 98% de las muestras analizadas, es de gran relevancia ecológica porque estas sustancias químicas son bioactivas, por lo que pueden interferir en la regulación y expresión de genes, así como afectar al desarrollo y a los sistemas inmune, neuroendocrino y cardiovascular de la fauna vertebrada.

Según la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), los fármacos presentes en el agua a concentraciones superiores a los 10 ng/L deberían ser sometidos a una evaluación de riesgos ecotoxicológicos. Lamentablemente, los fármacos analizados superan este límite en el 12% de las muestras recolectadas en las IBA españolas.

Considerando las diferentes tipologías de IBA, los cursos de agua en el área de influencia de hábitats agrícolas, los hábitats acuáticos costeros y las masas de agua en bosques riparios son los medios más afectados por la contaminación química, siendo un factor clave la proximidad de núcleos urbanos.

Por su parte, los ésteres organofosforados han sido detectados en el 76% de las muestras. Estos compuestos químicos son usados como retardantes de llama y como aditivos en plásticos, pinturas y otros materiales de mobiliario y componentes electrónicos.

Otros contaminantes químicos, como los productos fitosanitarios (estrechamente asociados a las actividades agrícolas), los compuestos perfluorados (componente del goretex, teflón, o de espumas contra incendios y utilizados en la industria agroquímica) y la benzofenona (usada en cosmética y como aditivo en la industria del plástico) fueron detectados en el 60, el 29 y el 17% de las muestras analizadas, respectivamente.

Este procedimiento metodológico aplicado como prueba de concepto se ha desarrollado e implementado en el marco del Proyecto LIBERA, impulsado por SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes. Los resultados ponen de manifiesto la necesidad de destinar esfuerzos de investigación y gestión para evaluar la contaminación química, la “basuraleza” que no se ve, incluso en los espacios naturales de España que, en teoría, se consideran libres de presiones antrópicas. Esto pasa por la identificación de las fuentes y sustancias contaminantes, así como por la evaluación de su impacto sobre la fauna con el objetivo de implementar medidas de mitigación.

Artículo de referencia:

Dulsat-Masvidal, M., Ciudad, C., Infante, O., Mateo, R. Lacorte S. 2022. Pilot monitoring scheme of water pollutants in Important Bird and Biodiversity Areas. Ecotoxicology and Environmental Safety 237, 113562.


Jaime Rodríguez Estival / IREC-CSIC
Alicia Arroyo / IDAEA-CSIC Comunicación
Olimpia García / SEO/BirdLife