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La salud del mar en una gota de agua

Investigadores trabajan para secuenciar genéticamente el plancton y así conocer las especies que lo forman y cuáles de ellas viven en diferentes aguas. Son nuevas tecnologías que, en un futuro, permitirán desarrollar kits para analizar la salud del mar a partir de una sola gota de agua.


Fitoplancton marino. Imagen: Magda Vila,ICM-CSICUn equipo del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC), que participa en el proyecto europeo DEVOTES, está secuenciando el plancton marino para caracterizar la diversidad de los microorganismos que habitan. El equipo está liderado por la investigadora Esther Garcés y cuenta con la participación de Jordi Camp, Ramon Massana y Josep M. Gasol.

El objetivo, explica Esther Garcés, es combinar técnicas tradicionales con herramientas de secuenciación genética para identificar y secuenciar los microorganismos planctónicos. Su grupo se centra en una fracción: la que va desde las bacterias hasta los protistas de unas pocas micras. Otros grupos del proyecto DEVOTES se centran en otras fracciones, como los virus, el zooplancton o los nematodos bentónicos.

Tal como explica esta investigadora, hay especies, las denominadas ‘crípticas’, que no pueden diferenciarse de otras por su morfología; parecen ser, visualmente, las mismas. La mayor parte de bacterias, arqueas y pequeños protozoos y algas son así. No obstante, se ha podido comprobar que son genéticamente diferentes. Esto lleva a la conclusión lógica de que si se aplicaran técnicas de identificación genética a los microorganismos, se podrían identificar muchas más especies de las que se identifican actualmente sólo con el microscopio.

Especialmente relevante es saber qué especies son propias de aguas limpias o impolutas  y cuales indican aguas contaminadas, con el fin de usarlas como biomarcadores.

Lo que se espera de esa caracterización de la diversidad es conocer realmente las especies que forman las fracciones más pequeñas del plancton, donde coexisten las especies que inician la sucesión de la comunidad planctónica y que gracias a su diversidad metabólica pueden ser sensibles a las características del agua, más pristina o bajo gran presión antrópica.

Especialmente relevante es saber qué especies son propias de aguas limpias o impolutas  y cuales indican aguas contaminadas, con el fin de usarlas como biomarcadores. ¿Qué utilidad tiene saber algo así? “Nos permitiría tener una metodología que nos caracterizara en tiempo real la calidad del agua; se podría desarrollar algo así como un kit o chip de ADN que, con una sola gota de agua, si están presentes las especies propias de las aguas limpias, las de aguas enriquecidas naturalmente, o contaminadas”.

Este conocimiento y las metodologías asociadas tendrían atractivas ventajas frente al método tradicional, que requiere tomar muestras de agua, enviarlas a un laboratorio y esperar a que los técnicos analicen el plancton con el microscopio.

Otro de los objetivos que se plantean es averiguar si una diversidad alta en una de las fracciones del plancton equivale a una alta diversidad en las otras fracciones. Por ejemplo, que si hay una gran diversidad bacteriana eso equivaldrá automáticamente a una gran diversidad en virus o en nematodos. “Intuimos que eso es así”, explica Garcés, “pero nadie lo ha demostrado hasta ahora”.