Superar divergencias entre investigadores, empresarios e instituciones

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Un investigador siempre busca la máxima resolución, mientras que en el mercado tanta exactitud no es necesaria. "Lo que para un físico es una precisión mínima, un 0,0003, el mercado lo arregla con un 0,03", detalla Daniel Peris. "Mayor perfeccionamiento y resolución es más tiempo de producción, y el tiempo es dinero".

 

De izquierda a derecha, Noriel Pavón, Daniel Peris y Jose Maria Benlloch.Que la empresa tecnológica funcione implica el haber superado antes puntos de divergencia. Un ejemplo es el tema de la precisión. Pero hay más. A veces un investigador tiene una idea muy formada de por dónde debe ir el desarrollo - al fin y al cabo es un experto en su área- y le cuesta aceptar la visión de otros especialistas de áreas colaterales.

En ese sentido, José Maria Benlloch explica que la aplicación principal que han hallado los cirujanos para su mini-cámara, la búsqueda del ganglio centinela, en realidad no era la que ellos habían previsto. Lo cierto es que el mercado "lo conocíamos poco y cuando más aprendimos fue en un congreso de medicina nuclear e intercambiando opiniones con muchos especialistas". También en un congreso conocieron a uno de los primeros cirujanos, el especialista en medicina nuclear Sergi Vidal del Hospital Clínico de Barcelona, que se animaron a probar el sistema. Ni siquiera convencer a los médicos de que probaran la mini-cámara ha sido fácil. "No todo el mundo esta abierto a cambiar su rutina para probar novedades", añade Daniel Peris.

Otros problemas tienen que ver con el diferente valor que se da a las cosas. "No todos los investigadores se implican" apunta Peris, "porque consideran que su aportación intelectual es suficiente". Y es verdad que tiene valor, reconoce, "pero no se puede pactar de esa forma: el resultado económico siempre es incierto". El verdadero valor de los desarrollos, en última instancia, "lo determina el mercado y los investigadores y los institutos de investigación deben ser retribuidos en relación al éxito empresarial". Esto supone que, de alguna forma, son socios de la empresa, asumen el riesgo con la misma, y deben conocer la evolución, las dificultades y los éxitos. Además, "la información que proporciona la empresa es tremendamente valiosa para continuar la investigación aplicada", detalla Daniel Peris.

"Habría que buscar formulas de motivación para los investigadores", apunta Peris, "es comprensible que no quieran dejar la investigación si son buenos en eso". Pero con las limitaciones de la Ley de Incompatibilidades, añade, y el CDTI pidiendo un compromiso tan alto por parte de ellos, "no está claro que todos los investigadores estén dispuestos a dedicar sus esfuerzos si luego no se verán recompensados". El compromiso tan alto al que hace referencia es la exigencia de que sea el investigador el firmante principal de los proyectos CDTI de creación de spin-off (al margen de si formará o no parte de la empresa) y una implicación directa en un proyecto extremadamente laborioso.

Otros roces pueden darse cuando hay que evaluar qué valor añadido aporta cada parte, la investigadora y la empresaria, al proyecto. Este aspecto es relevante en la negociación de las regalías (o"royalties") de la patente y ahí, reconocen todos sin ambages, "la negociación es dura".