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Estudian la implicación de una proteína en la enfermedad del hígado graso

Investigadores del Instituto de Investigaciones Biomédicas (CSIC-IDIBAPS) y del Instituto de Química Avanzada de Catalunya, del CSIC, son seleccionados para una de las seis ayudas que concede la Fundación BBVA en Biomedicina. Estudiarán la implicación de una proteína en la enfermedad del higado graso, lo que puede abrir nuevas vías para tratar enfermedades asociadas a la obesidad.


De izquierda a derecha, Gemma Fabriàs, Josefina Casas, Jose Carlos Fernández-Checa, M. del Carmen García-Ruiz.Hay una proteína, la StARD1, que podría estar implicada en el desarrollo de la enfermedad del hígado graso no alcohólico, enfermedad asociada a trastornos metabólicos como la obesidad o la diabetes de tipo 2, y que puede derivar en cirrosis y cáncer de hígado. No es una enfermedad poco común: se calcula que afecta aproximadamente al 25% de la población mundial.

 

Esto, la implicación de la proteína StARD1, es lo que estudiarán investigadores del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB), centro del CSIC asociado al IDIBAPS, y del Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IIQAC) del CSIC, en un proyecto que ha recibido una de las seis ayudas a equipos de investigación científica que concede la Fundación BBVA en el ámbito de Biomedicina.

El proyecto se denomina MitoCholERaxis, y está liderado por Jose Carlos Fernández-Checa, jefe del grupo Regulación mitocondrial de la muerte celular y esteatohepatitis. También participan Mª del Carmen García-Ruiz, investigadora del mismo grupo del IIBB y Gemma Fabriàs, Josefina Casas y Nuria Bielsa del Instituto de Química Avanzada de Cataluña.

La enfermedad del hígado graso se caracteriza por la acumulación de colesterol en los hepatocitos, el principal tipo de células del hígado

La proteína StARD1 es la encargada de transportar el colesterol a las mitocondrias, los  componentes celulares donde se genera la energía necesaria para la célula y por tanto con un papel clave en el metabolismo.

A nivel celular, la enfermedad del hígado graso se caracteriza por la acumulación de colesterol en los hepatocitos, el principal tipo de células del hígado; las moléculas de colesterol se acumulan en las mitocondrias. 

Por otro lado, estudios recientes demuestran que la obesidad interfiere en el funcionamiento del retículo endoplasmático, otro orgánulo celular que se encarga, entre otras cosas, de la maduración de las proteínas y de su distribución en la célula o fuera de ella. Cuando no funciona correctamente, las proteínas no se forman bien y se acumulan, impidiendo que se desarrollen con normalidad algunas funciones celulares.

El objetivo del proyecto es entender mejor el vínculo entre los fallos en el retículo endoplasmático y la acumulación de colesterol en las mitocondrias a través de esta proteína específica, la StARD1.
Diversos estudios previos de este mismo equipo ya han demostrado la relación entre fallos en el retículo endoplasmático y sobreproducción de StARD1. Ahora el grupo quiere inducir obesidad -mediante una dieta obesogénica- en ratones que han sido modificados genéticamente para que sus hepatocitos no puedan producir StARD1.

“La demostración de que esta proteína es clave en la enfermedad del hígado graso abre importantes vías para futuros tratamientos contra enfermedades asociadas a la obesidad”, señala Jose Carlos Fernández-Checa.