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Identifican una feromona de la langosta marroquí, plaga agrícola recurrente

Investigadores del CSIC y del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Zaragoza han identificado un componente de la feromona de la langosta Dociostaurus maroccanus, que causa graves destrozos en los cultivos. Actualmente están realizando pruebas de campo para poder usarla como posible método de control contra la plaga.

 

Una hembra (de mayor tamaño) y dos machos de langosta marroquí, Dociostaurus maroccanus.Dociostaurus maroccanus es una langosta que causa importantes destrozos en todo tipo de cultivos. Aunque se la conoce como langosta marroquí, es una especie mediterránea que se halla distribuida por el sur de Europa, norte de África y Oriente Medio. En la Península Ibérica hay constancia de su presencia desde el siglo XVIII.

Investigadores del Instituto de Química Avanzada de Catalunya y del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Zaragoza han identificado un compuesto, denominado fital, con el que los machos maduros de esta especie atraen a hembras –posiblemente para el apareamiento- y a machos. El trabajo, publicado recientemente en la revista ChemBioChem, ha sido liderado por los investigadores del Instituto de Química Avanzada de Catalunya del CSIC, Angel Guerrero y Carmen Quero.

“No estamos plenamente seguros de que se trate de una feromona sexual, pero sí hemos demostrado que la feromona la producen los machos adultos en sus patas y alas, que es específica y que es efectiva en el laboratorio atrayendo tanto a hembras como a machos”, explica Angel Guerrero, profesor de investigación del CSIC y líder de la Unidad de Química Ecológica. Los investigadores han conseguido sintetizar en el laboratorio los dos isómeros del compuesto, con el objetivo de confirmar su actividad y estudiar su posible uso en el control de la plaga.

Aragón, Andalucía, Madrid, Castilla La Mancha, Castilla León, Murcia y Extremadura, son las comunidades más afectadas recientemente por plagas de Dociostaurus. Fuera de España, se han dado plagas devastadoras también en Marruecos, Irán, Afganistán y otras repúblicas de la antigua Unión Soviética.

Dociostaurus maroccanus no tiene predilección por ningún cultivo. Es un insecto voraz que se alimenta de todo: fruta, hojas, corteza de plantas, cereales y semillas. Puede desarrollarse en campos donde no hay apenas vegetación y en cuanto aparecen cultivos a su alcance su población crece exponencialmente.

Las grandes invasiones suelen durar 2 ó 3 años disminuyendo luego bruscamente la población que vuelve de nuevo a crecer rápidamente, repitiéndose esta situación una y otra vez a lo largo de los años. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en el periodo 2004-2007 se trataron anualmente en España más de 160 mil hectáreas con insecticida, con un coste aproximado de cerca de dos millones de euros anuales para luchar contra plagas de langosta, esencialmente Dociostaurus.

El inconveniente no es sólo económico. Los insecticidas que se aplican no son específicos y pueden atacar a otros insectos beneficiosos como las abejas y pájaros que se alimentan  de insectos perjudiciales. Además, se requieren grandes cantidades de insecticida. Tal como explica Carmen Quero, investigadora del CSIC en la Unidad de Química Ecológica, “el mecanismo de acción de los insecticidas puede ser por ingestión, contacto, o respiración por la cutícula. Dociostaurus es un insecto resistente, de tamaño considerable (los adultos entre 2 y 3,8 centímetros) y dotado de un fuerte esqueleto externo. Para luchar contra él se requieren grandes cantidades de insecticida.”

La molécula aislada por los científicos abre la posibilidad a un control biológico de estas plagas, más específico y menos contaminante

Uno de ellos, el malatión, que había sido utilizado con éxito para el control de la plaga, fue prohibido en 2008 por los riesgos que supone para la salud humana y los ecosistemas. Otro insecticida usado es el diflubenzuron, más selectivo y menos tóxico que el malatión, pero del que la Agencia de Protección Ambiental de EEUU cita que uno de sus metabolitos (productos de degradación) es un probable carcinógeno en humanos.

La molécula aislada por los científicos abre la posibilidad a un control biológico de estas plagas, más específico y menos contaminante. Las feromonas de los insectos son moléculas altamente específicas que regulan numerosos aspectos del comportamiento de los insectos, particularmente la atracción sexual, el acoplamiento y la agregación. Actualmente, los investigadores están diseñando una trampa adecuada para capturar el insecto y realizando pruebas de campo con la molécula. “No es fácil”, dicen los científicos “Hay que conocer el comportamiento del insecto, desarrollar el tipo de trampa y de difusor adecuados, estudiar la cantidad de feromona que se necesita y cómo se comporta ésta en condiciones de campo, etc.”  

Es la primera vez que en España se consigue aislar e identificar la feromona de una langosta endémica del país. “Si bien hay trabajos previos en feromonas de algunas otras especies de langostas, en nuestro país no teníamos ninguna experiencia previa sobre este tipo de trabajos, por lo que hemos tenido que partir de cero”, explican los científicos.   

El equipo de la Unidad de Química Ecológica del CSIC es un grupo pionero en España en el desarrollo de estrategias específicas y no contaminantes para el control de plagas. A principios de los años 80 consiguieron aislar la feromona de la procesionaria del pino, que desde entonces se ha venido utilizando para el control de la plaga en toda España. Actualmente también trabajan en el control de otras plagas: entre ellas Coroebus undatus, escarabajo que afecta la corteza de los alcornoques; Tuta absoluta, plaga devastadora del tomate, y Grapholita molesta, plaga de frutales con hueso, especialmente melocotoneros.

 

Angel Guerrero [Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.]
Química Biològica i Modelització Molecular, IQAC-CSIC
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